Un gesto muy especial
Últimamente ha habido un cambio importante en mi relación con la gente. No estoy hablando de mis limitaciones comunicativas, que son enormes. Tanto es así que ya no tratan de entablar un diálogo conmigo -cuando lo intentan es tan embarazoso que no repiten-, y directamente hablan con Alejandro de mis cosas. Me parece estupendo y no me molesta en absoluto. Algunos incluso piensan que ya no oigo, o no me entero de nada, y tampoco me irrita; la verdad, me hace gracia. Lo que sí me irrita, y muchísimo, es cuando, al vernos, deducen que Alejandro está cuidando a su madre. ¡Por el amor de Dios! ¿Es que no ven? Si es palpable que soy su mujer. En fin, perdón por el inciso; necesitaba desahogarme. Es que me ha ocurrido muchísimas veces. Ya vuelvo al tema. Lo que ahora me ocurre, y antes no, es que muchos me cogen la mano con ternura. Me conozcan o no, la gente se acerca y me toma de la mano. La mayoría me mira a los ojos y me transmite muchas cosas y yo les dedico la mejor de ...