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El pecado de Adán, mi pecado

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En una reciente noche de insomnio recordé un libro que leí hace tiempo y recomiendo mucho: El comienzo de todas las cosas, de Romano Guardini. Me sorprendió descubrir que Adán no sólo intentó responsabilizar a Eva de su pecado -cosa que también hizo Eva con la serpiente-, sino que intentó responsabilizar a Dios mismo: "la mujer que [Tú] me diste como compañera me ofreció del fruto y comí". Nunca antes había caído en esa sutileza; o sea que el responsable último es Dios, que le dio una mala mujer. Yo también tuve mi época de culpar al mundo de mis pecados; todo a mi alrededor -personas, circunstancias- me había llevado a ser quien era, con nula o poca responsabilidad mía. Esa etapa pasó y acepté mi responsabilidad.  Pero también tuve una fase posterior en la que hice lo mismo que Adán. Sólo que peor, porque yo conozco la historia; pero es que el demonio es muy astuto para ocultar sus tretas y su presencia y todo lo que voy a contaros me pasó inadvertido hasta esa ...

Bendito pecado...

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Hace muchos años tuve una conversación con una amiga que me preguntó por qué tienen que ocurrir cosas tan graves, como mi ELA, para acercarse a Dios y darse cuenta de que Él es lo principal. No guardo recuerdo de lo que le contesté, pero ahora sí sé lo que le diría. Lo que a mí me ha acercado a Dios no ha sido mi enfermedad, sino mi pecado. Diría que mi enfermedad ha sido el catalizador que ha acelerado todo el proceso, pero, realmente, lo que me acercó a Él es el dolor por mis pecados. El dolor por mis pecados, el arrepentimiento, es lo que me ha llevado a buscar la Misericordia de Jesús y a amarle cada día más y a vivir siempre agradecida.    Pero la cuestión es que a mí esto me ha transformado porque creo que existe el pecado y creo que el pecado tiene consecuencias para la vida eterna; es más, tiene consecuencias para la vida presente. A veces, entre dos que se conocen mucho, es cierto que no hace falta pedir perdón con palabras, porque una mirada es suficiente...