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Chascarrillos

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Me ha vuelto a pasar. He metido la pata hasta el corvejón. El otro día repetí el momentazo de gritar que me duele el coxis, pero esta vez, como si se tratara de un récord que hay que batir, lo grité tres veces. El sacerdote me ignoró, y lo agradecí porque me sirvió para no agobiarme. ( Aquí puedes leer el artículo que escribí con la anécdota ).  ¡Ay, Madre! que me acabo de dar cuenta de que pudo ser peor de lo que había pensado. Estos días están retrasmitiendo la misa en Radio María. No recuerdo si era una misa retrasmitida. Igual mi coxis se ha paseado por las ondas del universo. Espero que no. ¡Uf! Pero también me pasan cosas bonitas. Hace unos días, se fijó en mí una niña que aún no tendría ni cuatro años. Le dijo a su madre que yo era una señora muy enfermita, pero que era una princesa. Su madre le preguntó que cómo lo sabía, a lo que la niña contestó que porque llevaba corona. Me pareció súper tierno. Donde yo veo un artilugio aparatoso para mantener la cabeza levantada, ella ...

La yo pensada por Dios

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Echo la vista atrás y me sobrecoge mi vida pasada. Últimamente me vienen momentos de mi infancia y juventud con sorprendente nitidez. Me quedo perpleja ante mis pensamientos y obras de aquel entonces. Son muy diferentes a los actuales. Me cuesta reconocerme, pero aquélla era yo, aunque no me guste nada. No era la yo pensada por Dios, era la yo manipulada por el Malo.   Es casi como si me hubieran cambiado el corazón. Mi corazón de piedra de antaño, egocéntrico y vanidoso, es ahora en gran parte de carne. Y esto no lo he hecho yo. Es obra de Dios. Me pregunto muchas veces por qué me regala tantas gracias, habiéndolo tratado tan mal. Es la Misericordia gratuita de Dios. Todos los días doy gracias por este maravilloso e inmerecido don. Creo que esto que le pasa a mi corazón es aquello que le dijo Jesús a Nicodemo:    «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios». Jn 3, 3 «En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de...