Chascarrillos


Me ha vuelto a pasar. He metido la pata hasta el corvejón. El otro día repetí el momentazo de gritar que me duele el coxis, pero esta vez, como si se tratara de un récord que hay que batir, lo grité tres veces. El sacerdote me ignoró, y lo agradecí porque me sirvió para no agobiarme. (
Aquí puedes leer el artículo que escribí con la anécdota). 

¡Ay, Madre! que me acabo de dar cuenta de que pudo ser peor de lo que había pensado. Estos días están retrasmitiendo la misa en Radio María. No recuerdo si era una misa retrasmitida. Igual mi coxis se ha paseado por las ondas del universo. Espero que no. ¡Uf! 

 

Pero también me pasan cosas bonitas. Hace unos días, se fijó en mí una niña que aún no tendría ni cuatro años. Le dijo a su madre que yo era una señora muy enfermita, pero que era una princesa. Su madre le preguntó que cómo lo sabía, a lo que la niña contestó que porque llevaba corona. Me pareció súper tierno. Donde yo veo un artilugio aparatoso para mantener la cabeza levantada, ella veía una corona de princesa. Me robó el corazón, tanto es así que le lancé dos sonoros besos sin importarme el volumen. Al terminar la misa, me quiso dar un beso y Alejandro le dio mi mano, para que me la besara, en plan realeza total. Tengo varias amigas que también me llaman princesa. Cuidado, que me lo puedo acabar creyendo. 


Quería contaros otra cosita de la imagen con la que me gusta rezar (aquí puedes verla). Además de lo que me dice ese momento de la entrega total de Jesús por el amor que me tiene, y porque es bonita, me maravilla la imagen que yo veo recostada en el pecho de Jesús amando hasta el extremo. Me imagino que soy yo. Me gusta mucho estar ahí, y simplemente contemplar el momento. ¿Alguien más la ve?. Es un efecto de la iluminación, creo, pero me parece tan nítida que me pregunto si no lo habrá hecho intencionadamente el artista.


Otra chascarrillo. ¿Os he contado que ya soy abuela?. Lo soy de una preciosa niña que no ha cumplido dos años aún. Se llama Teresa. Pues he pasado a ser triabuela porque Teresa acaba de tener dos hermanitos idénticos, Mateo y Lucas. Son preciosos. No quiero dejar pasar la oportunidad de decir lo maravillosa que es mí nuera Elena. A veces me quedo embobada contemplando la increíble esposa que es. Y en cuanto a madre, no he visto cosa igual. Siento verdadera admiración, diría que devoción.  


Y lo último, pero no por ello menos importante. ¿Recordáis cuando os dije que me había dado por leer cosas de franciscanos? Pues no he leído tanto porque no es fácil encontrar en digital, y además es muy filosófico todo. Dije que explicaría por qué y allá voy. Desde el uno de octubre nuestro hijo Gabriel, el filósofo, ha estado viviendo en el convento de franciscanos conventuales de Batán. Este tiempo ha sido de empaparse de la vida religiosa de estos frailes. El camino emprendido es un camino de discernimiento, por etapas. Ya terminada la experiencia, ha decidido seguir y lo han acogido como postulante. Os pido que recéis para que se cumpla la Voluntad de Dios, y para que Gabriel se abandone en brazos de Jesús y confíe. 


Él me envió esta cita de Santa Camila Bautista Varano:

«Camina, corre, vuela en el camino de Dios. Los virtuosos caminan, los sabios corren, los enamorados vuelan. Si puedes correr no camines, si puedes volar no corras, porque el tiempo es corto»

Yo he superado la fase de virtuosa, porque ya he aceptado que yo no hago las cosas perfectas y si algo sale bien es porque lo hace Dios. Esto es una buena sabiduría, saber que no somos capaces de nada si Dios no lo hace o lo permite. También creo que es una gran sabiduría el dar sentido al sufrimiento (puede ser interesante leer mi artículo Apóstol del sufrimiento ). Así que creo que yo corro hacia Dios. Para volar me servirá la imagen con la que me gusta rezar.

Y hasta aquí mis anécdotas.     

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