Mi morada
En otra ocasión hablé ya de esa oración que rezo a diario y que fue tomada de la consagración al Inmaculado Corazón de María con las meditaciones de Medjugorje. En esa oración rezo al final: "Ayúdame, oh María, en hacer tu corazón más conocido cada día" Siempre tengo la impresión de que no soy fiel a este propósito, aunque mi anterior artículo esté también dedicado a Ella. Pues Dios ha querido que mi oración de la Misa de la festividad del Pilar haya estado mayormente dedicada a su madre. Y lo voy a contar, no porque crea que es original -seguro que no lo es, porque todas las lecturas de la liturgia están elegidas por Ella-, sino porque va de Ella, y quiero rendirle un modesto homenaje. No voy a hablar del Evangelio de ese día; no estaría a la altura de los millares de sacerdotes que hablaron sobre él en cada Misa. Mi oración se centró en el salmo, el 27(26), y concretamente en los versículos 4b-5. gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. Él m...