Nunca os he conocido


Hace unas semanas, el Papa animaba a los fieles "a profundizar en su relación con Dios, por medio de la contemplación y la oración". Me recordó a mi penúltimo artículo "Contemplar para conocer". Pensé que no era casualidad; más bien era una "diosidencia" -como se suele decir ahora-, que me animaba a insistir en este tema. Pues eso voy a hacer: insistir en que hay que conocer íntimamente a Dios, pero sólo es posible mediante la contemplación y la oración. 

Si nos tomamos en serio los mandamientos, debemos prestar atención al primero de todos: amarás a Dios sobre todas las cosas. ¿Es posible amar a alguien sobre todo lo demás y no tener una relación con él?. Amar en general, a grosso modo, no creo que se pueda llamar amor, o al menos no es amor pleno; yo lo llamaría embrionario. Se puede amar a muchos, pero es necesario tener relación con cada uno, como el amor de una mujer por su esposo y por sus hijos. A cada uno quiere con todo el corazón. Amor es relación, se tiene que concretar en obras. El amor acoge al otro tal cual es, y busca su bien. 

El bien de Dios creo que es su gloria; y la gloria de Dios es que el hombre viva , y la vida del hombre es la visión de Dios (San Ireneo de Lyon). Pienso que el bien de Dios, o sea que el hombre viva y vea a Dios, se concreta en las tres primeras peticiones del Padre Nuestro: santificar su Nombre con nuestra vida entregada, que su Reino esté ya en nuestros corazones y que se haga su Voluntad en la tierra como ya se cumple en el Cielo. Esto hay que vivirlo desde ya.

Para confirmar todo lo que digo, el Evangelio de uno de esos días decía lo siguiente:

No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Entonces yo les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí los que obráis iniquidad".

Jesús dice algunas veces cosas tan radicales que asusta. Yo me eché a temblar, no tanto porque se pudiera referir a mí, que también, como por la nueva "diosidencia". Dios me estaba hablando con claridad.

¿Te imaginas llegar al Cielo después de toda una vida de cumplir la norma y que Jesús te diga que no te conoce?. Yo no estoy dispuesta a arriesgarme. Dios no quiere que cumpla una serie de preceptos, Dios quiere mi amor, como refleja la frase que encabeza este blog.

Jesús, siendo riqueza inestimable que nada necesita, se ha humillado para mendigar mi amor.

Es muy buena frase para ponerse frente a un Sagrario y empezar a contemplar. ¡Ánimo! Este itinerario tiene premio garantizado.

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