Y yo lloraba con Él


¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! 

Qué tristeza siento por las lágrimas de Jesús ante Jerusalén (cf. Lc 19,41-44). Él llora porque los elegidos por su Padre no le han reconocido y no tendrán paz, la paz verdadera, la que sólo Dios puede dar. Y yo siento tristeza porque 2000 años después seguimos igual. Y no sé qué puedo hacer además de rezar.

Conozco personas que no sólo están ciegas a quien les puede dar la paz, sino que se sienten acorralados, sitiados, por las circunstancias, los dolores, sus vidas vacías y sin más sentido que sobrevivir. Sus vidas están destruidas porque les falta Cristo. 

Ayer frente a Jesús en la custodia pensé que Él aún lloraba y yo lloraba con Él. 

Comentarios

  1. Vivimos tan deprisa que no dejamos que la paz nos alcance: no ya la Paz, don del Espíritu Santo, sino la paz humana, pequeñita, momentánea y serena. Un ratín...
    ... ese sería el necesario inicio de la libertad.
    Este vivir actual nos ofrece más y más oportunidades de disfrutar, y cuanto más ofrece, más lejos estamos de nosotros mismos, de nuestro tiempo creador, tan abierto a lo no imaginado, a lo no conocido aún.

    "Diréis que me he perdido, pero estando perdida...
    ... fui ganada".

    Perdámonos, no oigamos el sonido disfrutón del mundo, y así, perdidos, encontremos primero la libertad (Su regalo), y luego... a Él. ❤️

    Gracias Águeda, por estas reflexiones que nos enganchan. Abrazo.



    ResponderEliminar
  2. “Los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos… ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección”. Lc 20,27-40
    Es decir que aquellos, que en la Inmaculada Virgen María, hayan crucificado su carne en Cristo, gozarán del poder de Dios mismo. Vosotros lloráis ofreciéndoos en cuerpo y alma en el Amor Sacrificial de nuestro Señor Jesucristo que tiene valor salvífico

    ResponderEliminar
  3. Aguedita tus lágrimas de amor consuelan al Señor.

    ResponderEliminar
  4. Tú le consuelas con tus lágrimas yo le presento con fe mis miserias que hacen brillar su misericordia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Cualquier cosa que me puedas aportar me gustará y la sabré aprovechar. Adelante!
Debido a varios ataques de spam a mi blog he tenido que activar la verificación de palabras para poder incluir un comentario. Siento las molestias.

Entradas populares de este blog

Mi sicomoro

Amor que transforma

Como un niño