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Evidencias para los que quieren mirar

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El otro día una persona en X (antes Twitter) me dijo que mi fuerza y alegría en la enfermedad no me venían de Dios porque no existe. Pobrecillo. Sólo pude decirle que estaba equivocado.   No sé muy bien cómo mostrar que Dios existe, está vivo y me cuida. Me parece que a quien no quiere creer no hay evidencia que le sirva. Quizá sólo pueda demostrar su existencia mirando cómo era yo sin Él y cómo soy con Él; y aún así a ese chico no le servirá.  De verdad creo que soy testimonio vivo de que Dios es real precisamente por mi fortaleza y alegría. Me lo ha tenido que dar Él porque yo realmente sin Él era insegura, buscaba siempre la aprobación de los demás y hacía gala de una bravuconería que era el disfraz de mi timidez y debilidad de carácter. Y ahora todo se ha vuelto del revés, me ha hecho de nuevo. El día que ocurrió esto, en la lectura de Laudes se leyó un pequeño fragmento de la segunda carta de San Pablo a los Corintios: ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro ...

El manutergio

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Quiero contar esta historia porque es preciosa y porque quiero dejar constancia de mi agradecimiento eterno a los protagonistas. Hay una experiencia que no es fácil tener en la vida. Asistir a la ordenación sacerdotal de un conocido no es muy frecuente y si además eres la madre del susodicho es casi imposible. Ninguno de mis dos hijos varones ha recibido a día de hoy la invitación a consagrar su vida entera Dios. Así que yo no he merecido tal honor. Pero recientemente sí he podido asistir a la ordenación sacerdotal de nuestro querido y más que amigo Manuel Baeza. Fraile mercedario descalzo que como hace siete años -ya ni recuerdo la fecha, se me hace una eternidad, como si le conociera de toda la vida- llegó a nuestra parroquia como un soplo de aire fresco, a transformarlo todo, para mejorarlo y resucitarlo.  Fue una bendición, un regalo que nos ganó a todos con su gracia andaluza de Marchena. No sé si el primer día que le conocí o si era diez días después, poco importa...

La llaga en el espejo

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Uno de mis deseos más íntimos es ser reflejo de Jesús en todos los aspectos de mi vida. Que quien me vea, vea a Cristo. Quizá por eso uno de mis libros favoritos es "Imitación de Cristo" de Tomás de Kempis (no desvelo un gran secreto pues pienso que será el deseo de cualquier cristiano). Desgraciadamente estoy lejísimos aún; quizá nunca llegue a conseguirlo, entre otras cosas porque con mis puños es imposible y necesito de la Gracia que Dios me quiera dar; y pienso que Dios sabe más que yo y sabe por tanto que mi pretensión tiene mucho de vanidad; por eso me protege no dándome toda la Gracia de golpe, y por ello todos los días vuelvo a cometer las mismas faltas. Pero no pierdo la esperanza de alcanzar una humildad perfecta. En el Cielo, seguramente. Independientemente de esta lucha sin cuartel contra todos mis pecados que me acerca demasiado lentamente a ser como Él, de vez en cuando recibo con lucidez señales que me transportan efímeramente al objetivo deseado. L...

Jóvenes Católicos II

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Aquí os remito a los tres últimos artículos para Jóvenes Católicos Artículo 4 : Todo es obra Suya   Julio 2023 Todo es obra Suya Artículo 5 : Un corazón que late Agosto 2023 Un corazón que late Artículo 6 : Estamos enamorados Septiembre 2023 Estamos enamorados

Hacerme nada

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Esto de la comunicación se está convirtiendo en un despropósito de dimensiones astronómicas.  El otro día, fuimos Alejandro y yo a hacer una gestión a la biblioteca y, al terminar, me dijo la chica que nos atendió que me llegarían dos correos; y así fue. Los tenía al instante. Entonces quise decirle que ya los había recibido. Lo intenté hablando, pero entre que parezco un borracho a punto de caer en el sueño más profundo, el ruido del respirador y la mascarilla hermética rodeando mi boca, no había manera de hacerme entender y Alejandro se empezó a poner cada vez más nervioso: "pero ¿Te pasa algo? ¿Te duele la cabeza, un pie, el culo, el pelo, una mano? ¿Estás incómoda? No te entiendo, dime sólo una palabra" y así estuvimos un buen rato, hasta que dije, agotada: "nada". Eso lo entendió a la primera y emprendimos el regreso al coche.  En cuanto la luz se puso de mi parte y pude tomar el control de mi móvil, usé la aplicación que utilizo para hablar, escri...

Un gesto muy especial

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Últimamente ha habido un cambio importante en mi relación con la gente. No estoy hablando de mis limitaciones comunicativas, que son enormes. Tanto es así que ya no tratan de entablar un diálogo conmigo -cuando lo intentan es tan embarazoso que no repiten-, y directamente hablan con Alejandro de mis cosas. Me parece estupendo y no me molesta en absoluto. Algunos incluso piensan que ya no oigo, o no me entero de nada, y tampoco me irrita; la verdad, me hace gracia. Lo que sí me irrita, y muchísimo, es cuando, al vernos, deducen que Alejandro está cuidando a su madre. ¡Por el amor de Dios! ¿Es que no ven? Si es palpable que soy su mujer. En fin, perdón por el inciso; necesitaba desahogarme. Es que me ha ocurrido muchísimas veces.   Ya vuelvo al tema. Lo que ahora me ocurre, y antes no, es que muchos me cogen la mano con ternura. Me conozcan o no, la gente se acerca y me toma de la mano. La mayoría me mira a los ojos y me transmite muchas cosas y yo les dedico la mejor de ...

La regla del Amor

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En pleno proceso de discernimiento sobre un asunto médico, que me está costando muchísimo porque no alcanzo a vislumbrar cuál es la voluntad de Dios, un amigo me planteaba cuestiones acerca de la voluntad de Dios y la libertad del hombre. Y me ha venido muy bien para rezar, aunque no tenga ni por asomo la capacidad de argumentar seriamente sobre estas cuestiones. Cuando Abraham era todavía Abrán y era muy próspero, al igual que su sobrino Lot, decidieron separar sus caminos para que no hubiera disputas entre ellos. Había que decidir qué territorio elegía cada uno y Abrán, con gran generosidad, dejó a Lot escoger primero. El sobrino se quedó con la rica vega del Jordán y Abrán con la árida Canaán, que fue bendecida por Dios. Podía haber sido al revés, y Dios habría bendecido igualmente la alternativa. Dios bendice cualquiera de las opciones cuando la decisión se toma con amor, por amor y para amar. (Cf. Gn,13) Me he acordado de esta historia después de la conversación con mi...