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La ELA no es mortal para mí

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  Cuando me diagnosticaron la ELA, solía decir que me dieron una sentencia de muerte. Y no era mentira. La ELA mata -vaya que si mata-, pero sólo el cuerpo. Con los años he ido cambiando mi percepción de la enfermedad, he dejado atrás la expresión tan mundana de la sentencia, y me inclino por un nuevo nacimiento o una resurrección en vida. Lo que sin duda ha supuesto para mí es una oportunidad que he sabido aprovechar, por gracia de Dios, para que se produjera el nacimiento, la resurrección. Soy una persona nueva, renovada por dentro. A medida que mi cuerpo va muriendo mi alma se vivifica. He dicho varias veces que la ELA nos ha salvado a mí y a mi familia; en realidad nos ha salvado Cristo, pero se ha valido de la ELA; de esto no tengo la más mínima duda. Tenemos mucho que agradecer a esta cruel enfermedad. A mí, además, me ha mostrado esa vocación tan particular y tan mía de ser apóstol del sufrimiento, para la que Dios me ha preparado desde siempre -estoy segura-. Es...

Una lotería imposible

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  Ahora que puedo hablar con mi propia voz a través del comunicador, estoy sintiendo que me cuesta mucho mover el ojo a la derecha. Yo creía que no podía pasar en la ELA, que los músculos encargados de los movimientos oculares, no fallaban nunca; pues estaba equivocada -me lo confirmó el neurólogo, existen casos descritos-. Así que sí, me vuelve a tocar una lotería imposible.  Realmente esto es dramático, porque sin movimiento ocular es imposible la comunicación. ¿Cómo voy a poder decir que me duele algo? ¿Cómo voy a poder leer si no podré ni pasar de página? Es más, ni siquiera podré pedir que me pongan el libro frente a mí, o que me lo abran en el ordenador.  Esto me agobia bastante, la verdad sea dicha. Más incluso que cuando se me meten las moscas en la boca; inconvenientes de tenerla siempre abierta. Pero a la par con mis pesadillas con cucarachas y ratas. Si se hicieran realidad mis pesadillas, que consisten, en el caso de las cucarachas, que se suben en masa por mi...

Nunca os he conocido

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Hace unas semanas, el Papa animaba a los fieles "a profundizar en su relación con Dios, por medio de la contemplación y la oración". Me recordó a mi penúltimo artículo " Contemplar para conocer" . Pensé que no era casualidad; más bien era una "diosidencia" -como se suele decir ahora-, que me animaba a insistir en este tema. Pues eso voy a hacer: insistir en que hay que conocer íntimamente a Dios, pero sólo es posible mediante la contemplación y la oración.  Si nos tomamos en serio los mandamientos, debemos prestar atención al primero de todos: amarás a Dios sobre todas las cosas. ¿Es posible amar a alguien sobre todo lo demás y no tener una relación con él?. Amar en general, a grosso modo, no creo que se pueda llamar amor, o al menos no es amor pleno; yo lo llamaría embrionario. Se puede amar a muchos, pero es necesario tener relación con cada uno, como el amor de una mujer por su esposo y por sus hijos. A cada uno quiere con todo el corazón. Amor es relac...

Quiero repetir

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Ya lo puedo compartir: hemos sido invitados a una audiencia privada del Papa León XIV con enfermos. No es que no pudiera contarlo, es que no quería hacerlo, porque me parecía tan excepcional que no acababa de creérmelo. Sin duda alguna, es un regalo directo de Dios. Ante estas bendiciones que me regala, sólo puedo disfrutar agradecida con la perplejidad de quien sabe que no merece absolutamente nada.  Nos dijeron, en una primera comunicación, que teníamos que preparar un pequeño testimonio para contárselo a Su Santidad. Yo me puse manos a la obra enseguida, pero me costó Dios y ayuda, porque esta máquina infernal, con la que escribo y hablo, me la tiene jurada desde hace un tiempo, y no funciona muy bien. El caso es que lo conseguí terminar y entonces nos llegó otro correo que indicaba que el testimonio debía ser de tres líneas. Con paciencia infinita me puse a recortar de aquí y de allá y conseguí reducirlo a la mitad, pero era todavía largo. Decidí dejarlo tal cual porque aún ten...

Contemplar para conocer

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En mi primer trabajo, una compañera me preguntó cómo sabía que Dios existe. Recuerdo que le dije una simpleza, que, además, no era verdad: "porque lo siento". Habría sido mejor "porque lo intuyo", porque por aquel entonces no sentía a Dios ni tenía una relación con Él. Pero la respuesta más verdadera habría sido que porque me lo dijeron mis padres y me fío de ellos. No es poca cosa esta verdad porque así empieza la fe, por la confianza en las personas que nos han ayudado a conocer.  Pero no es suficiente. Hay que pasar de esta fe, digamos, infantil a una fe basada en nuestras propias experiencias. Hay que dar el salto de la credulidad a la amistad con Dios, por nuestra relación con Jesús. Yo no di este salto hasta los treinta aproximadamente, después de haber pecado mucho. Treinta años de separarme poco a poco del que da sentido a la existencia de todo. Sin embargo, había un germen en mí, por lo que me enseñaron mis padres, que me lanzó afuera del pozo inmundo donde...

Amor y perdón siempre van de la mano

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  A partir de mi encuentro con Jesús en una iglesia de Tres Cantos, inicié un camino en el que Él me ha transformado poco a poco. Tuve necesidad de empaparme de todo lo que me hablara de Él. La Biblia es la fuente principal y por eso me apuntaba a todo lo que sonaba a Biblia y Teología.  En un momento dado me entretuve con buscar errores en la Biblia. Vanidad de vanidades. Me acuerdo especialmente del aparente error en los relatos de la conversión de San Pablo.   Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. (Hch 9,7) Mis compañeros vieron el resplandor, pero no oyeron la voz que me hablaba. (Hch 22,9) Hay muchas posibles explicaciones, pero a mí me preocupan poco, porque si en 2000 años de Iglesia nadie lo ha cambiado es porque o es irrelevante o encierra una sabiduría que no alcanzo a comprender todavía.  De esa época me llevé la convicción de que los aparentes errores daban credibilidad al texto esencial insp...

Chascarrillos

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Me ha vuelto a pasar. He metido la pata hasta el corvejón. El otro día repetí el momentazo de gritar que me duele el coxis, pero esta vez, como si se tratara de un récord que hay que batir, lo grité tres veces. El sacerdote me ignoró, y lo agradecí porque me sirvió para no agobiarme. ( Aquí puedes leer el artículo que escribí con la anécdota ).  ¡Ay, Madre! que me acabo de dar cuenta de que pudo ser peor de lo que había pensado. Estos días están retrasmitiendo la misa en Radio María. No recuerdo si era una misa retrasmitida. Igual mi coxis se ha paseado por las ondas del universo. Espero que no. ¡Uf! Pero también me pasan cosas bonitas. Hace unos días, se fijó en mí una niña que aún no tendría ni cuatro años. Le dijo a su madre que yo era una señora muy enfermita, pero que era una princesa. Su madre le preguntó que cómo lo sabía, a lo que la niña contestó que porque llevaba corona. Me pareció súper tierno. Donde yo veo un artilugio aparatoso para mantener la cabeza levantada, ella ...

La yo pensada por Dios

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Echo la vista atrás y me sobrecoge mi vida pasada. Últimamente me vienen momentos de mi infancia y juventud con sorprendente nitidez. Me quedo perpleja ante mis pensamientos y obras de aquel entonces. Son muy diferentes a los actuales. Me cuesta reconocerme, pero aquélla era yo, aunque no me guste nada. No era la yo pensada por Dios, era la yo manipulada por el Malo.   Es casi como si me hubieran cambiado el corazón. Mi corazón de piedra de antaño, egocéntrico y vanidoso, es ahora en gran parte de carne. Y esto no lo he hecho yo. Es obra de Dios. Me pregunto muchas veces por qué me regala tantas gracias, habiéndolo tratado tan mal. Es la Misericordia gratuita de Dios. Todos los días doy gracias por este maravilloso e inmerecido don. Creo que esto que le pasa a mi corazón es aquello que le dijo Jesús a Nicodemo:    «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios». Jn 3, 3 «En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de...

Lo imposible se hace realidad

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Hace unos cuantos días, durante mi duermevela matinal habitual, me preguntaba dónde estaría Dios, y me parecía que no podía estar en un lugar determinado, porque sería finito y por tanto no sería Dios. Y se me ocurrió entonces que lo debía de ocupar todo. Y que toda su creación está inmersa en su seno, como un bebé en el seno de su madre. Dios crea hacia dentro. Me imaginé a Dios como una gran nube luminosa sin fin, en la que se veía el Universo entero en el interior de la nube. Así, si pudiésemos llegar al límite del Universo, al otro lado, en vez de la nada, estaría Dios. Yo miraba el universo desde una zona de la nube más luminosa que el resto; como si fuera la cabeza de Dios. Me parecía precioso, lleno de luces y colores. Y me maravillaba cómo Dios sujetaba el Universo y lo miraba con ternura y sin apartar la mirada ni un instante.  Ahora cuando rezo a Dios Padre me imagino esa nube luminosa; antes rezaba mirando la aureola de los santos, porque me parece que es la misma luz de...

En Betania como en casa

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En la semana de Pasión, Jesús iba a descansar a la casa de sus amigos Lázaro, Marta y María, a los que quería mucho. Todos los Evangelios hablan de Betania y  dejan entrever que iba muchas veces porque era un sitio donde se sabía querido y bien cuidado. Algunos ejemplos:  Y dejándolos salió de la ciudad, a Betania, donde pasó la noche. (Mt 21,17) Entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce. (Mc 11, 11) Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. (Jn 12,1-2) Por todas estas referencias y algunas más, para mí, Betania significa lugar donde hay paz, adonde se acude a descansar y disfrutar de buena compañía.  Desde que hicimos la obra en casa, para poder movernos con comodidad y seguridad,  y por las circunstancias que nos rega...

Llanto y risa

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  Hace unas semanas, me ocurrió algo bastante bochornoso. Fuimos a Misa de ocho, como cada día, y yo iba muy distraída, porque desde principios de septiembre me estaba doliendo mucho la rabadilla; amenazaba la temida escara. Dejé pasar la homilía para no distraer a Alejandro, pero al iniciar las preces, escribí en mi comunicador "me duele la rabadilla", con la intención de que lo leyera Alejandro y corrigiera mi postura. Siempre llevo el volumen quitado en misa, por tantas veces que sin querer le doy al botón de hablar, y esta fue una de esas ocasiones; pulsé el botón de hablar. Como había entrado en la capilla totalmente distraída, llevaba el volumen al cien por cien, o sea "a grito pelao". No contenta con una vez, por los nervios de lo que acababa de ocurrir, volví a pulsar el botón de hablar. Se hizo un silencio sepulcral, se silenciaron hasta las toses, y el sacerdote me miró como diciendo si ya había terminado, para poder continuar él. Yo quería morirme, pero m...

La imagen que me gusta

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En mi cacharro para poder comunicarme, tengo dos botones que he añadido yo, cuya finalidad es abrir sendas imágenes de Jesús y de María. Sirven también para comunicarme, pero con ellos, no con las personas que me rodean. Son muy llamativas porque la pantalla es bastante grande y sé que muchos se fijan en ellas. No pocas veces me comentan cosas sobre las imágenes en mis trayectos del coche a la iglesia, o de vuelta al coche, porque las suelo llevar puestas. Me dicen cosas como que qué bonitas son, que de dónde son, y si me dejan tiempo les digo que el Cristo es el de la Catedral de la Almudena, y la Virgen con el niño Jesús es de Sassoferrato. Pero también hay los que quieren que haga cambios según sus preferencias. Nunca contesto a estos, porque seguramente me saldría una bordería del tipo "tú reza como quieras, con la imagen que más te guste".  Pero el pasado domingo ocurrió de distinta manera a lo habitual. Ya terminada la Misa, aún con el Señor en mi boca, intenté rezar co...

Una mala noche...

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Hace unas semanas, la fraternidad de familias invencibles nos pidió grabar un pequeño vídeo para transmitir nuestra esperanza a pesar de nuestra enfermedad. Era para proyectarlo en su XXV encuentro de familias invencibles de toda España. Quedó muy bien, con alguna nota graciosa por mis metidas de pata cada vez más frecuentes -la ELA tiene estas cosas, es un remedio infalible contra la vanidad-. Decidimos dejarlo tal cual, porque quedó gracioso y así reforzaba mi lucha por la humildad.  El asunto era que elegí una frase de Santa Teresa de Jesús y me quedé enganchada en el botón de leer la frase. Alejandro le echó gracia al gazapo y dejó muy buen colofón. En el vídeo decíamos que esta enfermedad nos ha unido entre nosotros y fundamentalmente nos ha unido a Dios. Sufrimos con Él en la cruz y estamos seguros de que estaremos con Él en Cielo. Esta es nuestra Esperanza. Y al final decía yo que esta enfermedad, esta vida, no deja de ser "una mala noche en una mala posada". Siguiendo...

Oveja rescatada

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  Muchas veces me he preguntado por qué el Señor me regala tantos dones y gracias. Me lo pregunto porque me suelo ver siempre con toda la colección de pecados que llevo a la espalda y de algún modo pienso que los regalos de Dios son condicionados por los regalos que nosotros le hacemos a Él. No me veo con los ojos de Dios, que se alegra más por la oveja extraviada que por las noventa y nueve que no se habían extraviado (cf. Mt 18,13); y que sus regalos, la misericordia primero, y después todo lo que nos quiera dar , son completamente gratuitos. Está mal, lo sé, y trato de corregirme una y otra vez. Me veo así, pero con la confianza en su infinita misericordia intacta -gracias a Dios-. También tengo intacta la convicción de que Dios me regalará algún día la gracia de verme a mí misma con los ojos de Dios.    Junto a este sentimiento de culpa que arrastro, también me vengo arriba con la alegría del Buen Pastor. Alegría que desborda la lógica humana. Esa alegría desbord...